Las fiestas del Pilar se celebran en Zaragoza en torno al día 12 de octubre de cada año, día de la Virgen del Pilar, patrona católica de la ciudad, de Aragón y de toda España, y fecha que se traslapa con la celebración del Día oficial de España y de la Hispanidad, pues es la fecha en que Cristóbal Colón llegó a las entonces desconocidas tierras del continente americano.

Las fiestas del Pilar son uno de los principales eventos que celebra Zaragoza y tienen lugar desde el fin de semana anterior y hasta el siguiente al día de fiesta, con multitud de actos tanto religiosos como profanos, desde la famosa ofrenda de flores a la Virgen a conciertos de música actual, y son días que celebran a fondo en la capital aragonesa, una ciudad de 700.000 habitantes. Estas fiestas han sido oficialmente declaradas de Interés Turístico Nacional.

La dimensión de estas fiestas la dan algunos números, como es que la visitan más de medio millón de turistas de toda España y el extranjero, y que participan de forma muy activa 19.000 peñistas, a los que se ve de continuo por las calles. Se instalan más de 30 escenarios distintos para el centenar de actuaciones que tienen lugar, el tranvía funciona las 24 horas del día, y el personal de limpieza tiene que emplearse a fondo para recoger las 6.000 toneladas de basura que se producen en los diez días festivos.

Con muchos siglos de historia a sus espaldas, las fiestas del Pilar tienen un amplio abanico de cosas que ver y de tradiciones que observar en su plenitud, como son la monumental ofrenda de Flores y la típica ofrenda de Frutos. Para ello, te mostramos todos los actos que no deberías perderte para saber cómo son las fiestas del Pilar y disfrutar de ellas adecuadamente.

Cómo son las fiestas del pilar

Los principales eventos de las Fiestas

Siglos de historia

La celebración de las fiestas de la Virgen del Pilar se celebraron por primera vez en la fecha del 12 de octubre en 1613, con motivo de situar la fiesta tras los trabajos de la cosecha, pues hasta entonces se celebraba en agosto. En ese momento el concejo convirtió la fiesta religiosa en oficial de la ciudad, pues la celebración religiosa de la Virgen del Pilar tenía siglos de historia, con peregrinaciones y gran devoción desde el siglo XIII, en plena dominación musulmana, cuando se fundó su primera cofradía.

El milagro de Calanda

En 1640 ocurrió el llamado milagro de Calanda, cuando Miguel Pellicer, un joven de la citada localidad, que se había quedado cojo tres años antes tras ser atropellado por un carro, aseguró que había recuperado la pierna perdida tras ser visitado por la Virgen del Pilar, lo que tuvo gran repercusión en todo el reino de Aragón, y el arzobispo, tras recibir numerosos testimonios, declaró el milagro. La consecuencia fue que dos años después la Virgen fue declarada patrona de Zaragoza. La devoción aumentó aún más si cabe, y la Virgen del Pilar fue nombrada patrona de Aragón por las Cortes del reino en 1678.

¿Por qué Virgen del Pilar?

Porque la tradición señala que la Virgen se apareció a Santiago el Mayor en el año 40 del siglo primero, dejando como testimonio de su visita una columna de jaspe, que después se conoció popularmente como “el pilar”. Este pilar o columna tiene 1,77 mts. de alto, es de jaspe y está forrado de bronce y plata, y encima tiene un manto que va desde los pies de la imagen de la Virgen hasta la base de la columna. Esta se puede ver en todo su esplendor, sin el manto, los días dos, doce y veinte de cada mes. La tradición dice que el Pilar siempre ha estado en la misma ubicación actual desde la aparición de la Virgen.

 

Cómo son las fiestas del pilar

 

La Ofrenda de Flores

Todos los 12 de octubre, a las siete de la mañana, comienza la ofrenda de flores a la Virgen, en lo que es al acto más multitudinario. A partir de ese momento tanto grupos y asociaciones de todo tipo como personas individuales depositan ramos de flores, con las que se va construyendo un manto durante doce horas que al final medirá 15 metros de alto, 55 de profundidad y 18 de ancho. En 2015 participaron más de 600 grupos y unos 300.000 oferentes, que depositaron ocho toneladas de flores. Esta tradición comenzó en 1958, con la ofrenda de ramos por parte de 2000 zaragozanos, y tuvo un rápido arraigo, de forma que en 1965 se presentaron 12.000 docenas de claveles y otras flores.

La ofrenda de Frutos

Al día siguiente, el 13, se celebra la ofrenda de frutos de la tierra por parte de todas las casas regionales representadas en Aragón, que le llevan todo tipo de alimentos típicos, desde chacinas a verduras, como plátanos de Canarias, sidra de Asturias, cocido madrileño, jamón de Teruel, melocotón de Calanda, aceite del Bajo Aragón y otros muchos que después se distribuirán entre las personas más necesitadas de la ciudad. A la vez que se celebra la ofrenda se muestran espectáculos de danzas y músicas regionales con los artistas ataviados de los trajes tradicionales de cada lugar.

El Rosario de Cristal

Y a la caída de la tarde del día 13 las calles zaragozanas se llenan de fieles y devotos que acompañan el cortejo del Rosario de Cristal. Es una tradición religiosa que se remonta a 1889, cuando efectuó por primera vez su recorrido. Los participantes se visten con el traje aragonés tradicional, y es también una gran manifestación artística por los faroles, estandartes y carrozas que integran el Rosario.

 

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Gigantes y Cabezudos

Esta comparsa arrancó en la Edad Media, según se ha documentado, cuando desfilaban cuatro figuras que representaban las cuatro partes conocidos del mundo entonces. Ahora existen doce gigantes y diez cabezudos y los niños se lo pasan en grande corriendo delante de ellos. Los primeros son: el rey, la reina, el duque, la duquesa, Don Quijote, Dulcinea, Gastón de Bearn, la Dama Bearnesa, el Chino, la Negra, Agustina de Aragón y José de Palafox. Los cabezudos son: el Azutero, el Boticario, el Berrugón, el Tuerto, el Forano, el Robaculeros, la Forana, la Pilara, el Torero y el Morico, el más popular.

El Tragachicos

Es una atracción infantil con gran solera, pues ya existía a finales del siglo XIX, aunque no estuvo durante años hasta volver en 2012, y con gran éxito, que consiste en un enorme figura de un baturro echado sobre su vientre, con la gran cabeza levantada y la boca abierta, por la que entran los niños y jóvenes subiendo por una escalera, que se deslizan por un tobogán hasta salir por el trasero de la figura. Este personaje, precisamente, protagoniza el cartel de las fiestas de 2016, representado tragando adoquines en vez de chicos, es decir, los famosos caramelos grandes y duros de Aragón.

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