Cómo no engordar en Navidad

Mantener el peso ideal, es decir, el que es más saludable para nuestra constitución física en particular, es una labor que en general, se basa en dos pilares, una dieta equilibrada y en el ejercicio físico.

Si dejamos a un lado el ejercicio físico, y la manera más adecuada de practicarlo, en qué cantidad y cuál es el más idóneo para cada persona, podemos abordar la cuestión de lo que es una dieta equilibrada. Esta lo es porque el balance de la cantidad de cada grupo de nutrientes, tales como las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas, así como las vitaminas y otros.

Sin embargo, las dietas más habituales de alimentación pecan de un exceso de grasas, hidratos y azúcares, debido a que la población en la actualidad en su mayoría no trabaja en el sector agrícola ni industrial, el trabajo doméstico se ha visto muy suavizado con la incorporación de los electrodomésticos y la comida preparada es una parte cada vez más importante en la vida de las personas, junto con la presión de la publicidad de muchos alimentos que pueden ser muy atractivos pero que son ricos en calorías.

Por eso, una dieta equilibrada supone estar muy atento a no comer en exceso ni a abusar de aquellos alimentos más calóricos, combinado con el ejercicio físico. Si a lo largo del año diversas celebraciones pueden hacer peligrar tu dieta sana, la Navidad es desde luego el periodo más peligroso para tu buena línea, pues está llena de comilonas que traen como consecuencia salir de esta época con varios kilos de más, que además luego costará un gran esfuerzo eliminar.

Sin embargo, no es obligatorio llegar a este periodo resultado tras la Navidad, y a continuación te damos varias indicaciones sobre cómo no engordar en Navidad.

Cómo no engordar en Navidad

Instrucciones para no engordar en Navidad

  1. Planifica tu Navidad. Cuando se acercan estas fechas, lo mejor es no tomárselo a la ligera y pensar que debes comer menos sin más especificaciones, pues las tentaciones gastronómicas son constantes y todas llevan el sello del exceso calórico. Por eso, es muy recomendable que te plantees una dieta menos relajada en los días previos a estas fechas tan señaladas por comidas y banquetes familiares, laborales y amistosos, e incluso incrementar el consumo de frutas y verduras depurativas, como la alcachofa, el puerro, el apio, la cebolla o el apio, etc., mientras reduces un poco el resto de alimentos. Puedes tomar batidos detox, desintoxicantes, a base de vegetales y frutas. Luego, plantéate las comidas propias de los días señalados: Nochebuena, Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Día de Reyes, así como bajar el nivel de los menús de las jornadas intermedias. Y después, planifica la dieta a llevar tras los festejos del cambio de año.
  2. Las grandes comidas. Una gran oportunidad para no incurrir en el exceso se da si eres el anfitrión o anfitriona de una de las cenas o comidas en tu propio hogar, porque entonces puedes controlar el menú de principio a fin, de manera que sea muy sabroso para todo el mundo y a la vez no sea hipercalórico. Por suerte, muchos platos navideños incluyen las verduras, como la lombarda o las alcachofas, los espárragos o las ensaladas con pescados ahumados o con sucedáneo de angulas. Puedes ofrecer aperitivos, tal vez más trabajados, pero también menos calóricos, combinando diversos alimentos poco grasos, evitando los embutidos pero incluyendo el jamón curado o las gambas, por ejemplo, y luego seguir con una crema o sopa donde predomine la verdura, un plato al horno de carne o pescado, y un postre ligero, dejando los dulces navideños como opción final. Para las cenas fuera de tu casa, piensa en lo que no vas a comer. Normalmente, son muchos platos y todos muy abundantes. Por un lado, reduce las raciones al mínimo, en plan degustación, e incluso, concéntrate en los platos principales, dejando pasar los aperitivos y los postres, y prefiriendo tomar vino o cava durante la comida y renunciando a la copa tras la comida, más alcohólica y calorífica.
  3. No a los táper. En muchas familias se acostumbra repartir las abundantes sobras entre los que quieren llevarse parte de ellas, o simplemente se guardan en la nevera para el día siguiente. Renuncia a repetir con los restos de Año Nuevo y comer o cenar más veces. En este caso, no es bueno reciclar o reutilizar. Es mejor preparar la comidad en las raciones necesarias para los comensales que participen, pero no cocinar y preparar comida en demasía y que esta luego sobre. Y tampoco favorecerá tu propósito contra el sobrepeso si los dulces, polvorones -a 100 kilocalorías la unidad-, turrones y demás de los días señalados se convierten en el postre de las dos o tres semanas navideñas.Cómo no engordar en Navidad
  4. Ropa ajustada. Este es un buen truco para tus planes de no engordar en Navidad. Si llevas ropa ajustada, sobre todo en la cintura, esto te recordará siempre tu deseo de no tener tripa, ni poca ni mucha, y de no cargar con ningún kilo extra.
  5. Los cócteles y fiestas. Son días también de muchas fiestas y reuniones sociales, en las que amigos y compañeros de trabajo toman una copa juntos, donde seguramente circulan aperitivos y canapés. El truco está en concentrarse en la gente, en el propósito de charlar con tus amistades, mientras te dedicas a mirar las bandejas o los acompañamientos que se ofrezcan en tal circunstancia, picando lo menos posible. Si estás en un evento más organizado, espérate a que salgan los primeros canapés, normalmente los más calóricos, como las croquetas, fritos y rebozados, y espera a otros más ligeros, como pueden ser los de jamón, para tomar alguno.
  6. Picoteo cero. Una norma de oro es del picoteo cero. Tanto en casa como en las cenas y comidas con familiares o con amigos y compañero, es muy habitual que antes de la comida propiamente dicha haya todo tipo de aperitivos y canapés, ya sea en un restaurante, en la barra, o en la cocina y en la mesa, mientras se acerca la hora de la cena, en el trabajo alguien lleva bombones o un roscón para celebrarlo… Abstenerse de todas esas calorías para concentrarse en comida en sí es una buena recomendación. Y si no te puedes contener, mira a ver si puedes optar por lo más ligero, como los berberechos o mejillones de lata o naturales, unos pepinillos o encurtidos, alguna gamba o langostino sin salsas, etc.
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  7. Los días de en medio. Lo más típico en los días de Navidad y fin de año es convencerse de lo que dice el refrán: “De perdidos, al río”. Es decir, la dieta habitual se suspende y te dices, a comer lo que caiga e intentar no excederme. Sin embargo, esto no tiene por qué ser asi. Si has planificado tu Navidad gastronómica, perfectamente puedes participar con la corriente social dominante, de escasa reflexión sobre su dieta, en esas comidas en las que no deberías olvidar que tienen el objetivo del reencuentro familiar o amistoso, la reanudación de los lazos personales, y no el “cebamiento” por antonomasia. Y a la vez puedes retomar el resto de los días de en medio tu dieta habitual, desde tu desayuno hasta tu cena, en los que predominarán como siempre las carnes y pescados a la plancha, tus verduras variadas, tus ensaladas saciantes y las raciones equilibradas del resto de alimentos, es decir, sin abusar de las grasas.
  8. No salir con el estómago vacío. Esta es una regla que vale para todo tiempo, pues todos sabemos que si vas al supermercado, por ejemplo, así, es más fácil que termines comprando más patatas fritas o queso u otras cosas que no tenías previsto llevar. Igual ocurre si vas a acudir a una cena y vas con mucho tiempo porque será momento de reencuentros y saludos. Es mejor que tomes un yogur o una pieza de fruta, y así no caerás en la tentación de los canapés o aperitivos con mucho pan o rebozado, las salsas tan ricas… en grasas, etc.
  9. Pésate. Cuando el objetivo de cada día es comer sin abusar para no engordar y estar saludable, lo lógico es que te peses regularmente, con el fin de verificar que mantienes tu peso en los parámetros que buscas. En Navidad, sin embargo, pasa mucho que nos descontrolamos y tendemos a no querer saber si ganamos peso o no. Y luego es peor, pues cuando miras la báscula los kilos ya están todos en ti y entonces toca ir a bajarlos. Pero, si te pesas un par de veces a la semana en los tiempos navideños, si ves que el kilo se convierte en plural, puedes abordar ese mismo día alguna restricción para que la cosa no vaya a más y se convierta en una lamentación de la cuesta de enero.

 

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